1 de enero: El manifiesto de la no-perfección
- Sebastián Sánchez

- 1 ene
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Por qué hoy no necesitas ser una persona nueva, sino una persona más presente. Una invitación a desaprender la prisa.

Hoy es ese día en el que parece que el mundo entero se ha puesto de acuerdo para gritarnos. Hay un ruido ensordecedor de agendas nuevas, de promesas de gimnasio, de "esta vez sí" y de listas de objetivos que, si somos honestos, a veces se sienten como una soga al cuello antes de empezar.
Pero tú y yo vamos a hacer algo diferente. Hoy vamos a declarar este día como el Día Internacional de la Calma.
Te escribo para decirte algo que quizás nadie más te diga hoy: No tienes que empezar nada todavía.
Existe una presión cultural por convertir el 1 de enero en una línea de meta. Nos venden la idea de que, al sonar las doce campanas, nuestra versión antigua —esa que está cansada, que tiene dudas, que arrastra cicatrices— debe desaparecer para dejar paso a un "yo" impecable y ultraproductivo.
Pero la vida no funciona así. La naturaleza no florece por decreto.
Hoy te invito a que tu único propósito sea no tener propósitos.
No tienes que saber exactamente hacia dónde vas. No tienes que tener el mapa de tu destino para los próximos doce meses. El año es un territorio inmenso y hoy solo estás en la frontera. Permítete mirar el paisaje sin la obligación de conquistarlo.
Si hoy te sientes cansado, descansa. Si hoy te sientes confundido, habita esa duda. Si hoy solo tienes ganas de mirar por la ventana mientras el café se enfría, hazlo.
Ese "no hacer nada" es, en realidad, una de las formas más profundas de autocuidado. Es decirle a tu mente: "Estamos a salvo. No hay prisa por llegar a ninguna parte porque ya estamos aquí".
Este año, en Inspiración Diaria, no vamos a hablar de cómo ser mejores. Vamos a hablar de cómo ser más reales. De cómo escucharnos mejor. De cómo encontrar belleza en lo inacabado.
Bienvenido al primer día de un camino que recorreremos paso a paso, sin que nadie nos persiga.
Feliz primer amanecer.
Hoy no quiero listas de metas. Hoy quiero saber... ¿qué pequeña cosa te ha hecho sonreír en este primer amanecer? Quizás el silencio de la calle, el sabor de una fruta o el calor de una manta. Te leo con calma en los comentarios.




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