top of page

Dormir bien empieza antes de cerrar los ojos

El descanso verdadero no comienza en la cama, sino en la forma en que cerramos el día. Esta reflexión íntima te invita a entender por qué muchas veces no es el sueño lo que falta… sino la paz.


Empieza cuando dejas de pelearte con el día.

Cuando sueltas esa conversación que sigues repitiendo en tu cabeza.

Cuando dejas de exigirle a la noche

que te cure lo que no quisiste sentir durante el día.


Dormir no es apagar.

Es rendirse.

Es confiar.

Es decirle al cuerpo: ya está, por hoy es suficiente.


Pero a veces llegamos a la cama…

con el cuerpo exhausto

y la mente encendida.

Queremos descanso sin haber hecho espacio para él.


Porque descansar…

también es un acto emocional.

No solo físico.


Tiene que ver con soltar el control,

con permitirnos no tener todas las respuestas,

con dejar que el silencio nos acomode por dentro.


Así que si te cuesta dormir,

no empieces por la almohada.

Empieza por el día.

Por cómo lo habitas.

Por cómo lo cierras.


A veces, dormir bien…

no es una cuestión de sueño.

Sino de paz.


¿Te pasa que te cuesta desconectar al final del día?

¿En qué parte del cuerpo sientes que aún cargas el día cuando te vas a dormir?

Comentarios


bottom of page