top of page

Si te resta paz, súmale distancia: cómo aprender a soltar sin culpa

No todo lo que incomoda se transforma. A veces, avanzar significa alejarte de lo que te quita la calma. Una reflexión sobre poner límites desde la paz.


No todo merece un lugar cerca.

Ni todos deberían tener llaves de tu mundo interior.


Hay cosas —y personas—que no hacen ruido, pero te agotan.

Como si cada encuentro te dejara un poco más lejos de ti.


Y durante un tiempo… aguantas.

Le buscas sentido.

Te esfuerzas en entender, en encajar, en quedarte.


Hasta que un día, sin enfado,

solo con cansancio,

te das cuenta:esto no te está haciendo bien.


Y ahí aparece una verdad simple,

pero poderosa:

Si te resta paz, súmale distancia.


No por venganza. No por orgullo.

Por salud.


Porque no necesitas explicar tanto lo que sientes.

Ni justificar lo que intuyes.


Hay cosas que no se miden con lógica,

sino con el cuerpo:cómo respiras cuando estás cerca,

cómo descansas cuando te alejas.


Alejarte también es cuidarte.

Poner un límite, también es quererte.


No todo lo que duele se arregla.

A veces, simplemente, se deja ir.

Con respeto. Con silencio. Con paz.


Y entonces pasa algo bonito:

vuelves a ti.

Más liviano. Más claro. Más tú.


¿Lo has sentido alguna vez?

Ese momento en que entiendes que no es egoísmo…es autocuidado.

Comentarios


bottom of page