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Antes de hablar de la vida de otros…

Reflexión sobre por qué muchas veces juzgamos sin mirar dentro. Un recordatorio suave para volver a ti antes de criticar la vida de los demás.

Es fácil señalar con el dedo.

Opinar desde fuera.

Juzgar lo que no entendemos.


Y sin embargo…cada vez que lo hacemos,

quizás estamos diciendo más de nosotros que de los demás.

A veces criticamos para no mirar dentro.

Para evitar ese desorden que no queremos ordenar.

Para no reconocer lo que todavía no está en paz.


Pero… ¿quién está libre de heridas?

¿Quién puede decir que lo hace todo bien?


La vida de los demás es un terreno que no pisamos.

Y lo que vemos desde fuera… nunca es toda la historia.


Por eso, si vas a hablar de alguien,

que sea para comprender,

no para juzgar.

Si vas a mirar hacia fuera,

que sea después de haberte mirado por dentro.


Porque el juicio —cuando nace del ego— hiere.

Pero la comprensión —cuando nace del alma— abraza.

Y quizás lo que más necesitas hoy

no es señalar a nadie…sino acompañarte a ti con más compasión.

¿Te has pillado alguna vez juzgando sin darte cuenta?

¿Qué te ayudó a cambiar esa mirada?



Sebastián

Modo Pausa

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