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🎭 Lo que te agota no es lo que haces… es lo que te exiges

Una reflexión sobre el desgaste silencioso de vivir bajo expectativas inalcanzables. No necesitas ser perfecto para merecer descanso y paz.




Hay días en los que no puedes más.

Y piensas que es el trabajo.

O el ritmo.

O los demás.

Pero a veces, lo que más pesa…

es lo que tú mismo te estás pidiendo.

Te levantas ya corriendo,

con una lista mental de cosas que deberías hacer,

ser, sentir, lograr.

Y ninguna de ellas es humana.

Son perfectas.

Imposibles.

Implacables.

Te impones un ideal de productividad que no permite descanso.

Una versión de ti que no falla, que no flaquea,

que siempre puede con todo… aunque por dentro se esté rompiendo.

Y entonces llega la frustración.

Porque no llegas.

Porque no puedes.

Porque te agotas.

Y te culpas por agotarte.

🌿 Pero no estás fallando.

Estás exigiéndote demasiado.

Y esa exigencia no es motivación.

Es una forma de maltrato invisible.

De no dejarte ser.

¿Y si hoy aflojas un poco?

¿Si te hablas como lo harías con alguien a quien quieres?

¿Si empiezas a entender que descansar también cuenta,

que equivocarte también es parte,

y que no tienes que demostrar nada para merecer amor?

No estás aquí para rendir.

Estás aquí para vivir.

Y vivir no es hacerlo todo perfecto.

Es hacerlo real.

A tu ritmo.

Con tus pausas.


💬 ¿También te exiges más de lo que puedes dar?

Te leo. A veces compartirlo es el primer paso para respirar.

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