Lo que no puede ser… déjalo que vuele
- Sebastián Sánchez

- 28 jul 2025
- 1 Min. de lectura
A veces, soltar no es rendirse. Es aceptar que aferrarse a lo imposible también nos rompe. Una reflexión íntima sobre dejar ir con amor y dignidad.

Hay cosas que, por más que intentes,no encajan.
Relaciones que no se alinean.
Planes que no despegan.
Puertas que no se abren, por más que golpees.
Y sí, lo sé.Duele.
Duele porque una parte de ti sigue esperando.
Sigue imaginando cómo podría haber sido.
Sigue sosteniendo una cuerda que ya no está atada a nada.
Pero hay un momento —lento, callado, casi invisible—
en el que lo entiendes:
seguir insistiendo también es una forma de herirse.
Soltar no siempre es sinónimo de rendirse.
A veces es la única manera de seguir entero.
Lo que no puede ser,no te pertenece.
Y lo que está destinado a quedarse,
no necesita ser forzado.
Cuando por fin sueltas…cuando dejas que vuele,
algo en ti también se aligera.
También se eleva.
Porque hay despedidas que no rompen.
Liberan.
Deja que se vaya lo que no quiere quedarse.
Haz espacio para lo que sí.
Y mientras tanto, cuídate a ti.
A ti, que mereces paz.
¿Hay algo que sigues intentando sostener… y sabes que ya no puede ser?
Cuéntamelo, si quieres.
Estoy aquí.




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