🌿 La única persona a la que tienes que convencer… eres tú
- Sebastián Sánchez

- 21 jul 2025
- 1 Min. de lectura
Pasamos la vida buscando aprobación, hasta que entendemos que la única mirada que de verdad importa es la nuestra. Una reflexión para recordar quién eres.

Durante mucho tiempo intenté gustar.
Encajar.
Demostrar que era suficiente.
Y cuanto más lo intentaba… más lejos me sentía de mí.
Hasta que un día entendí algo que me cambió por dentro:
La única persona a la que tenía que convencer… era a mí.
No al mundo.
No a quienes me juzgaron.
No a quienes nunca me vieron de verdad.
Solo a mí.
A la parte que dudaba.
Que se exigía demasiado.
Que se olvidaba de su valor.
A veces cuesta.
Porque nos enseñaron a ponernos en última fila.
A medirnos por lo que los demás piensan.
A no incomodar. A complacer.
Pero llega un momento en el que uno se cansa.
De correr detrás de una aprobación que nunca llena.
De fingir para que todo esté bien.
De pedir permiso para sentirse suficiente.
Y entonces… algo cambia.
Empiezas a hablarte con más respeto.
A elegir desde lo que necesitas, no desde lo que esperan.
A dejar de explicarte tanto.
Porque al final, todo empieza ahí:
En creértelo tú.
En validarte tú.
En no necesitar que te aplaudan para sentir que mereces.
La única persona a la que tienes que convencer…
es a la misma que cada mañana se mira en el espejo.
—
Sebastián
Modo Pausa




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