top of page

La delgada línea entre ayudar… y cargar con todo

Ayudar sin perderte a ti mismo es posible. Descubre cómo acompañar sin cargar con el peso de otros, y por qué poner límites también es un acto de amor.




Hay una línea muy fina entre ayudar… y cargarte la vida de alguien en la espalda.

Al principio no pesa.

Es solo un favor, una llamada, un “déjame encargarme yo”.

Pero, poco a poco, vas metiendo piedras en tu mochila… y ninguna es tuya.

Hasta que un día intentas avanzar y no puedes.

Y no entiendes por qué te cuesta tanto respirar.


El problema de cargar con lo que no te corresponde

es que robas a la otra persona la oportunidad de sostener su propio peso.

De aprender, de elegir, de hacerse cargo.


Sí, es duro ver a alguien luchar.

Quisiéramos apartarle las espinas del camino…

pero a veces esas espinas son las que enseñan por dónde no volver a pasar.


Tu corazón puede acompañar sin cargar.

Tu mano puede sostener sin arrastrar.

Estar presente no siempre significa salvar.


Tal vez la pregunta no sea:

“¿Cómo puedo resolverlo por ti?”

sino:

“¿Cómo puedo caminar a tu lado mientras lo resuelves tú?”

¿Alguna vez has sentido que por ayudar demasiado terminaste agotado y vacío?


Comentarios


bottom of page