La delgada línea entre ayudar… y cargar con todo
- Sebastián Sánchez

- 10 sept 2025
- 1 Min. de lectura
Ayudar sin perderte a ti mismo es posible. Descubre cómo acompañar sin cargar con el peso de otros, y por qué poner límites también es un acto de amor.
Hay una línea muy fina entre ayudar… y cargarte la vida de alguien en la espalda.
Al principio no pesa.
Es solo un favor, una llamada, un “déjame encargarme yo”.
Pero, poco a poco, vas metiendo piedras en tu mochila… y ninguna es tuya.
Hasta que un día intentas avanzar y no puedes.
Y no entiendes por qué te cuesta tanto respirar.
El problema de cargar con lo que no te corresponde
es que robas a la otra persona la oportunidad de sostener su propio peso.
De aprender, de elegir, de hacerse cargo.
Sí, es duro ver a alguien luchar.
Quisiéramos apartarle las espinas del camino…
pero a veces esas espinas son las que enseñan por dónde no volver a pasar.
Tu corazón puede acompañar sin cargar.
Tu mano puede sostener sin arrastrar.
Estar presente no siempre significa salvar.
Tal vez la pregunta no sea:
“¿Cómo puedo resolverlo por ti?”
sino:
“¿Cómo puedo caminar a tu lado mientras lo resuelves tú?”
¿Alguna vez has sentido que por ayudar demasiado terminaste agotado y vacío?




Comentarios