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Perdonar no siempre es un abrazo: es salvarte a ti

A veces es soltar las armas, no por el otro, sino por ti. Un acto para recuperar tu paz y tu libertad interior.


Perdonar no siempre es un abrazo

Perdonar no es firmar un acuerdo de paz con la otra persona.

Es bajarte tú mismo del campo de batalla.

Porque a veces la guerra ya terminó…

pero uno sigue allí, recogiendo municiones, repasando estrategias,

imaginando cómo habría sido ganar.


A veces, perdonar es simplemente dejar caer las armas.

No porque el otro lo merezca,

sino porque ya pesan demasiado en tus manos.


Perdonar no es decir “tenías razón”

ni ponerte la medalla de “el más noble”.

Es reconocer que tu paz vale más

que seguir atrapado en la historia que duele.

Y entonces pasa algo curioso:

el silencio que deja la batalla

se llena de aire.


Respiras más profundo.

Caminas más ligero.

A veces, perdonar no es para salvar a nadie.

Es para salvarte a ti.


💭 ¿Has sentido alguna vez que, al soltar, eras tú quien se liberaba?


Sebastián

Modo Pausa


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