top of page

No fue lo que dijo... fue cómo me hizo sentir

Algunas personas nos marcan para siempre, no por sus logros, sino por su presencia. En esta reflexión íntima, explora por qué lo emocional deja una huella más profunda que cualquier palabra.


Hay personas que no necesitan aplausos.

Ni títulos.

Ni grandes discursos.


Personas que no hicieron nada espectacular…

pero que, de algún modo, te marcaron para siempre.


No por lo que lograron.

Sino por cómo te miraron.

Por cómo te escucharon.

Por cómo, estando contigo,

hicieron que el mundo se sintiera un poco más habitable.


A veces ni recuerdas exactamente qué dijeron.

Solo sabes que cuando estabas con ellas…

podías ser tú.

Sin miedo. Sin esfuerzo.


Y eso… en este mundo tan lleno de ruido,

es una forma de magia.


Tal vez lo más importante que dejamos en otros

no es lo que enseñamos,

ni lo que resolvemos,

ni lo que hacemos.


Es cómo los hicimos sentirse consigo mismos

cuando estuvieron a nuestro lado.


Esa es la verdadera huella.

La que no se borra.

La que no necesita explicación.


¿Tienes a alguien así en tu vida?

¿Que no hizo nada “grande”… pero lo cambió todo?


Comentarios


bottom of page