top of page

Nadie viene a salvarte. Te podrán ayudar… pero no salvar.

No esperes que alguien más te rescate. Descubre por qué la verdadera transformación empieza cuando dejas de esperar salvación y te eliges a ti mismo.


Durante un tiempo esperas.

Que alguien lo vea.

Que alguien llegue.

Que alguien entienda el cansancio que llevas por dentro,aunque tú no lo digas.


A veces parece que basta con aguantar un poco más,

como si en cualquier momento apareciera alguien

con las respuestas,

el alivio,

la salida.


Pero no.Nadie viene a rescatarte.

No de esa forma.

Porque nadie —por más que te quiera—

puede hacer el trabajo que solo tú puedes hacer por ti.


Pueden estar contigo.

Pueden tenderte una mano.

Pueden recordarte quién eres cuando tú lo has olvidado.

Pero salvarte…eso es otra cosa.


Eso va por dentro.

Eso es elegirte en medio del caos.

Es volver a levantarte sin tener claro a dónde vas,

pero sabiendo que ya no quieres quedarte donde estabas.


Y no es un acto épico.

No siempre es valiente.

A veces es lento, torpe, doloroso.


Pero ese momento —el que parece insignificante—

cuando decides no abandonarte…ahí empieza todo.


¿Has sentido alguna vez ese deseo de que alguien venga a salvarte?

Si quieres compartirlo, aquí hay un espacio para eso.

Comentarios


bottom of page