Hay personas que se sienten como hogar
- Sebastián Sánchez

- 8 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Descubre por qué algunas personas se convierten en refugios emocionales. Una reflexión íntima sobre los vínculos que nos hacen sentir en casa.

Hay personas que no necesitan hacer mucho para quedarse en ti.
No llegan con fuegos artificiales.
No alzan la voz.
No prometen quedarse para siempre.
Pero lo hacen... incluso si no lo saben.
Porque más allá de su presencia,hay algo en ellas que te hace sentir a salvo.
Como si por fin pudieras quitarte la armadura.
Como si pudieras soltar el aire sin miedo.
A veces es una conversación sin prisa.
O un silencio cómodo, de esos que no incomodan.A veces es su risa, o cómo te miran sin esperar nada de ti.
O ese abrazo que, sin decirlo, dice: “aquí puedes descansar.”
Y no es que resuelvan tus problemas.
No es que todo se vuelva perfecto.
Es que, por un momento, el mundo no duele tanto.
Ellos no son solo personas.
Son lugares. Pequeños refugios en medio del ruido.
Como ese café donde siempre te sientes en paz.
Como una canción que conoces de memoria.
Como una luz cálida que se enciende al final del día.
A veces duran años.
Otras veces, solo una estación.
Pero su efecto...queda.
Porque no los llevas en la mente, los llevas en el cuerpo.
En cómo respiras más tranquilo cuando piensas en ellos.
En cómo sonríes sin darte cuenta al recordarlos.
Tal vez no sepan que fueron tu lugar favorito.
Tal vez nunca se los dijiste.Pero tú lo sabes.
Y eso basta.
¿Tú también conociste a alguien que se sintió como casa?
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Y si esa persona aún está… tal vez hoy sea un buen día para decírselo.




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