top of page

🕰️ El momento perfecto no suena como un reloj.

¿Cuántas veces dejamos para después un abrazo, una llamada, un sueño? Esta reflexión íntima te recuerda que el momento perfecto no existe… solo el ahora.


No hace “tic-tac”.

No avisa.

A veces es una pausa en medio del día.

Un impulso en el pecho.

Una sensación de “ahora o nunca”.

Y sin embargo… lo dejamos pasar.

Dejamos pasar ese abrazo.

Esa palabra que pudo haber curado algo.

Esa llamada que se quedó en intención.

Lo posponemos todo…

porque creemos que el tiempo es generoso.

Que siempre habrá otra oportunidad.

Otro rato.

Otro “cuando me sienta listo”.

Pero el reloj no espera.

Y la vida tampoco.

Aplazamos lo importante como si fuera eterno.

Nos repetimos: “Después lo hago”, “mañana le escribo”,

“cuando tenga tiempo lo intento”.

Pero la verdad es que ese “después” no está garantizado.

Y lo sabemos.

Aunque a veces preferimos no pensarlo.

No para vivir con miedo…

sino para vivir con presencia.

Porque no se trata de hacer todo ahora.

Se trata de hacer eso que pesa en el corazón… antes de que se quede ahí para siempre.

Haz esa llamada.

Manda ese mensaje.

Pide perdón.

Pide abrazo.

Da ese paso que viene temblando en tus piernas hace rato.

No porque el mundo se vaya a acabar.

Sino porque tú mereces sentir que no dejas cosas pendientes con la vida.

Después puede ser tarde.

O puede no llegar nunca.

¿Y si ese “más tarde” fuera ahora?


💬 ¿Qué tienes pendiente con alguien… o contigo mismo?

Escríbelo. Compártelo. Quizás al decirlo, ya empiece a sanar.

Comentarios


bottom of page